Desde siempre, el conocimiento histórico ha sido esencial para preservar la memoria del hombre. Revoluciones, guerras, conquistas, independencias, conspiraciones, dictaduras, imperios, monarquías, exterminios, desarrollo económico, inventos, ciencia… han estado presentes durante toda la historia del hombre.
Tener conciencia de todos estos sucesos no sólo es básico, sino elemental para el óptimo desarrollo del ser humano como parte de una sociedad como la nuestra. México, como país, como estado soberano, como república, no ha sido desafortunado en cuanto a riqueza histórica se refiere.
En México, la historiografía resulta un entramado único de testimonios que dan fe de la grandeza, majestuosidad, influencia y poderío no sólo de nuestro pasado remoto, sino también de épocas más recientes, tan recientes como los recuerdos de los que nacimos durante el siglo XX.
En épocas recientes, se hecho más necesario que nunca, la enseñanza eficiente de la Historia, tanto universal, como nacional. Desafortunadamente en nuestro país, el nivel académico de la educación básica y media superior se ha ido deteriorando en los años más recientes. Programas educativos y reformas a los mismos, que pretenden ser más innovadoras y vanguardistas y que tratan de acercar a la modernidad a nuestro país han sido dañinos para la preservación de nuestra memoria histórica y nuestra educación cívica y ética.
Es por eso que en tiempos tan difíciles como estos, obras como la Nueva Historia Mínima de México cumplen una función de difusión objetiva y ejemplar de la Historia de éste país, tan lleno de tradición, de cultura, de un pasado que a pesar de tener tan diversas caras, forma nuestra identidad y nuestra memoria como nación.
Editado por el Colegio de México e impreso por primera vez en 2004, cuenta ya con cuatro reimpresiones hasta la fecha, lo que nos da una idea de la esplendida riqueza cultural contenida en más de trescientas páginas de historia.
En una búsqueda de renovación, de mantener al día la información desprendida de la investigación histórica, que conforme avanza nos da nuevos conocimientos, se ha construido esta obra, redactada por siete grandes doctores de la Historia, pertenecientes a distintas instituciones de educación superior e institutos de investigación nacionales, continuando con la honorable labor que en 1973 Daniel Cosío Villegas –director del proyecto– al lado de otros cuatro grandes historiadores comenzaran al redactar la Historia Mínima de México.
La Nueva historia mínima de México, es un libro que nos acerca a nuestro pasado desde el México antiguo, pasando por la conquista, la época colonial, la independencia, la consolidación de la república, el porfiriato, la revolución, y la última parte del siglo XX, llegando hasta el año 2000.
Esta historia, es precisamente lo mínimo de conocimientos históricos que un mexicano promedio debería tener de su país. Es una historia clara, fácil de leer, completa, bien documentada y sobre todo, al alcance del bolsillo de cualquiera.
La Nueva Historia Mínima de México nos da un panorama muy amplio de lo que fue la vida de los recolectores y cazadores de lo que hoy conforma México incluyendo parte de Centroamérica y de los estados del sur de Estados Unidos, la cultura de los olmecas, el dominio teotihuacano, la hegemonía mexica, la conquista, tanto física como espiritual, las luchas por el poder virreinal, por los intereses privados, el desarrollo de la minería, el arraigo de la ganadería, las crisis, las epidemias, las reformas borbónicas, las conspiraciones, las batallas entre insurgentes y realistas, la independencia, su consumación, la consolidación de la república, el porfiriato, la revolución, el constitucionalismo, el carrancismo, el cardenismo, la crisis mundial, el crecimiento económico del siglo XX, los desajustes, la crisis, el cambio en el poder…
En términos generales, una obra completa, didáctica, accesible y de mucha utilidad. Un libro para leerse, releerse y releerse, no sólo para deleitarse, sino para guardarse en la memoria.